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Creo que el Ministerio “Sí Jesús”, es un llamado del SEÑOR, y es precisamente eso lo que siento en mi corazón. En una oportunidad, recuerdo haber realizado una llamada en donde la persona que me contestó, me indicó que ella era una Pastora, que conoce a JESUCRITO hace aproximadamente 20 años, y que ella y su esposo están dedicados de lleno a la obra; sin embargo tenían 2 hijas gemelas, en edad adolescente, comentaba esta persona, que muchas veces habían recibido el mensaje de salvación, pero constantemente lo rechazaban. Le pedí que por favor me permitiera comunicarme con ellas, y luego de preguntarles, una de las gemelas accedió, mientras que su hermana se negó rotundamente; comence a compartir con la joven que me permitió hablar con ella, y al final después de escuharme atentamente, me dijo que ella deseaba recibir a JESUCRISTO en su corazón y procedimos a orar. Lo más sorprendente de esto, es que una vez que concluyo de hablar con esta adolescente, su hermana, sintió deseos de conversar conmigo, lo cual hicimos, pero para sorpresa de muchos, ésta gemela también recibió a CRISTO en su corazón. Al finalizar la oración con ella, inmediatamente la madre tomó el telefono y entre gritos y sollozos agradecía a DIOS haber recibido esa llamada, que cambió la vida y el destino de sus hijas; pués ella como madre y Pastora no había podido llevar a JESUS a sus propias hijas, pero a través de una Misionera del Equipo de “Sí Jesús”, el SEÑOR cumplió su promesa, de acuerdo a Hechos 16:31 “…Ellos dijeron: Cree en el SEÑOR JESUCRISTO y serás salvo tú y tú casa …” Misionera Cecilia Garcia
Quisiera compartir con Uds., un breve testimonio de un joven Hondureño, llamado Carlos Vanegas, Durante una de mis faenas como parte del equipo Misionero del Ministerio “Sí Jesús”, hice una llamada telefónica, la cual fue contestada por éste jóven. Le presenté el Plan de Salvación y note cierta duda a la hora de responderme. Finalmente, Carlos accedió a realizar la oración, pero me preguntó si podia hacerla mentalmente,entonces, fuí yo quien vaciló, pués no estaba muy convencido de manejar estos asuntos, por aquello de que “…si confesares con tú boca…” (Romanos 10:9). Sin embargo, acepté la propuesta del joven, pensando también que el SEÑOR conoce nuestros corazones y nuestras palabras, aún cuando éstas no han salido de nuestra boca (Lucas 16:16 / Isaias 65:24). Carlos hizo su oración mentalmente y yo procedí a contarlo en la lista de los que habían creido, aunque confieso, que no estaba muy convencido del todo. Pasaron 3 o 4 días, cuando una de las secretarias me transfiere la llamada de un joven que deseaba converser conmigo, para mi sorpresa era Carlos. El comienzó a contarme lo sucedido aquel día cuando le hice llamada telefónica, el confesó que ese día se encontraba en su auto sumamente consternado y preocupado por su futuro, pues acababa de tener una fuerte discusón con su Jefe y como resultado de ello lo habían despedido. Me dijo que ese día había aceptado hacer la oración “para salir del paso”, no obstante, comenta Carlos, momentos después de haber orado, comenzó a sentir una nueva fuerza interior y ánimo para seguir luchando. Hoy en día Carlos, se reune en una Iglesia Cristiana y forma parte de una de las células de dicha congregación. Posteriormente pude converser con Carlos, un par de veces más y se mostraba muy agradecido por haberle hablado aquel día del amor de DIOS. Pore so le animo mi hermano a compartir las buenas noticias del Evangelio con aquellos que andan sin DIOS y sin esperanza, con la confianza que el Poder de DIOS en grande se manifiesta de diferentes maneras. Misionero Evelio Monestina
Al finalizar una de nuestras jornadas de trabajo, el equipo de Misioneros del Ministerio “Sí Jesús”, acostumbra concluir juntos con una palabra de oración, en ese momento uno de los miembros del equipo (Cecilia), nos indica que se encontraba muy cargado por habló acerca de una amiga suya, que se encontraba en un Hospital en la ciudad de Miami, pues su hijo adolescente, de aproximadamente 14 años, manipulando la escopeta de su abuelo, se había disparado en el cuello y se encontraba en estado de gravedad, y los medicos no le garantizaban más de 48 horas de vida; le pedimos a Cecilia, que llamara nuevamente a la persona y que tratara de conseguir el nombre del joven y el Hospital donde se encontraba recluido; ella obedientemente fue y consiguió lo que le pedimos. El equipo Misionero procedió a orar y a colocar a este joven, a su familia y a mí, en las manos de DIOS, ya que EL ESPIRITU SANTO habia movido mi corazón a visitor a esta familia en el Hospital. Me dirigí al Hospital, y sin conocer a nadie, simplemente iba confiando en la guía del SEÑOR, logré llegar hasta la Sala de Cuidados Intensivos donde el niño se encontraba. Le explique a una de las enferm eras el motivo de mi visita, me llevó al cuarto del joven, pero no pude entrar por estar en la Sala de Cuidados Intensivos, seguidamente me acompañó a la Sala de Espera y me presentó a la madre del menor, la cual se encontraba en un estado de desesperación indescriptible, ya que hacia unos meses, también había perdido a su esposo en un accidente automovilístico, con bastante nerviosismo, procedimos a compartirle el plan de salvación, y al momento de invitarla a orar, me dijo que si deseaba orar, pero queria que hacerlo con toda la familia, lo cual accedí, para mi asombro, ella comenzó a dar aviso a las personas que se encontraban en la Sala y aproximadamente 10 minutos después, al menos 40 personas estaban orando en voz alta y dejando que JESUCRISTO entrara en su corazón y se convirtiera en su Salvador. Mi hermano te invito a que nunca te niegues cuando el ESPIRITU SANTO te mueve a realizar algo. DIOS no se equivocal y puede usarte de maneras que tú no lo esperas. Misionero Ezequiel
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